Que roben tus manos mi piel,
que las caricias se apoderen de mí…
y de mi aliento.
Haz del silencio melodía,
y de mi cuerpo,
deseos al viento.
Hazme de una vez…
¡toda tuya!
Entre sábanas de blanco satén,
renace una rosa...
...en estado puro.
(21 de noviembre de 2011)
No dejes nunca de respirar
ResponEliminade aquello que siempre nos alimenta.
Amar es la posibilidad de luchar,
crecer y quizás un día morir
con el alma llena.
Marta Aubà.
Me encató tu poema.
Muchas gracias por leer los míos.
Mil besos
Gracias Marta.
ResponEliminaEs un verdadero placer.
Mil besos