2013...

El tiempo agota los últimos segundos del año sin ni siquiera detenerse. Palidece con una sonrisa en la esfera mientras el reloj sigue acunándose con su peculiar sonido. Después de la mañana, oscura y fría se presenta la noche… envuelta entre nostalgias y recuerdos. Las ausencias más sentidas se hacen presentes… y el momento se abraza a una lágrima por siempre perenne. No existe el olvido para ello, más sí un ‘te quiero’ de lo más sincero. Nadie se va. Una estrella lo iluminará por siempre en el firmamento; allí, allí donde no caben tristezas, donde el camino es amplio y sereno, donde las cosas son mucho más simples. Allí donde las respuestas a nuestras preguntas son siempre contestadas. ¿Quién no mira al cielo, contempla la luna y busca consuelo? Nada es igual que el ayer. El hoy es lo que verdaderamente importa… y mañana sea, quizá, demasiado pronto para esperar. 2012 se va. 2013 nos recibe con una promesa… ser si cabe mucho más felices. Es lo que de verdad importa. A...