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Mostrando entradas de octubre, 2012

Diario de Elena...

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Elena y yo… yo y Elena. ¿Cómo iba a saber yo de ella esa fría mañana de domingo? Preñada de letras nació su historia. Domingo real, 28 de octubre de 2012 para ser más exactos. Como ya he dicho, frío en la calle; y muchas ganas de escribir. Un olor imaginario… no sabía cual; mis sentidos dictarían más tarde. Y un final… un lunes sabido. Apareció ella de repente, y por qué no… fue bienvenida. Me acordé de alguien en ese preciso momento. Cualquier coincidencia es mera casualidad. María de repente vino a mi mente. ¿María te preguntarás? Sí, María. María de Paolo Coelho en ‘Once minutos’. Si lo has leído te acordarás de ella. Comparten oficio, y yo, comparto con ellas el afán de desnudar mi alma. Quizá este sea el principio de más ‘cartas’ sobre Elena… que guardaré esta vez para mí. Pero en el fondo todos tenemos algo de ellas, aunque no ejerzamos la misma profesión... fuerza y coraje; que con los tiempos que corren no viene nada mal. E aquí Elena, y algo de mí… con cariño, con mucho cariño…

Sin fronteras...

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Nada se dibuja en el horizonte.

Toda línea, toda curva, se limita abiertamente a la extensión de tu cuerpo.

En cada pliegue de tu piel reza el ocaso.

Y la noche se abandona, vehemente, al deseo.

Sin fronteras.




(Octubre 2012)

Cartas en el olvido...

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Cartas en el olvido…

No caben recuerdos en el olvido. El olvido es la carta que apostamos cuando el recuerdo quema demasiado. Puede quemar de dolor, o bien, puede quemar de deseo… y es precisamente allí donde entras tú.
Sabe la luna, quizá, que el destino es así… así de caprichoso.




(Octubre 2012)

Manos vacías...

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‘Nada’ puede ser todo…  todo el vacío que cabe en mis manos.


(Octubre 2012)

Como gotas de lluvia...

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Soy como cada gota de lluvia  que golpea (incesante) tras el cristal… No dejaré de hacerme sentir. No cesaré en mi lucha.




(octubre 2012)

Manos que no mienten...

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Manos que no mienten. Manos ávidas capaces de dibujar sutil  silueta deslizándose sinuosamente en un trayecto que conduce al deseo permitido de tus ojos, …infinito.
Y sin tregua.



(octubre 2012)