lunes, 24 de junio de 2013

Qué son mis manos ya…


San Juan, noche de verbena, de nostalgias precedidas tras una hoguera, de recuerdos que se apilan, de quemar lo viejo y cambiarlo por el inicio de cosas nuevas por llegar. Pero cada día se muestra ante nosotros una noche de San Juan, sin querer pero queriéndolo saber. No solo es esta noche una nueva oportunidad. Se perfilan ante nosotros nuevas ilusiones, nuevos retos, nuevos gestos… y en nuestras manos, nunca mejor dicho, se mece el inicio de todas ellas. Desde el amor y el valor que lo sigue podemos conseguir todo lo propuesto. Imagínate que son mis manos y, que tú, eres el fruto a alcanzar… persona, sueño, o demás. 



Qué son mis manos ya…

Qué son mis manos
sin tu piel cerca de mí,
sin tu cuerpo abanderando
mis sentidos;
si tu ausencia se adivina
con un gesto…
con mis manos alzándose
sutilmente hacía ti.
Qué son mis manos
sin el contacto del calor,
que tú,
 desprendes (siempre) hacía mí.
Qué son mis manos  ya,
qué son mis manos ya sin ti.
Que la vida ya se muestra
de otro modo y,
que su mueca se adivina
ante tu existencia,
y tu presencia es sinónimo
de alguna palabra
que me apresura (de nuevo) conquistar.
Que la vida ya se mece y,
 que el tiempo se dibuja
en mi retina
con solo (ad)mirarte a través
de lo que mis manos se aferran
cada vez que tú…
te sucedes ante mí.
Qué son mis manos,
qué son,
si desnudas ofrecen lo mejor
que pueden dar.
Y vestidas se engalanan
con aquel perfume
que solo tú me puedes dar.
Qué son mis manos
si en sus huellas se revelan
lunas llenas y,
los días son herencias que,
nunca más,  
borrarse podrán.
Qué son mis manos sin ti
en esta noche de San Juan…
Qué son mis manos ya.




(Qué son mis manos ya, 2013)


viernes, 21 de junio de 2013

Y quisiera verte…


Como rezaba muy bien Neruda: “Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.” ¿Alguien se ha preguntado este año dónde fue a parar, precisamente, la primavera? Esta es mi respuesta…



Y quisiera verte…

Y quisiera verte mi niña,
pegada la razón en la ventana,
con la puerta abierta
y todos los sentidos,
sentada tú en mi falda
y mi mano
acariciando cada mechón
de tus cabellos.
Y quisiera verte mi niña,
así tal cual,
sin ropas de por medio
y con la vergüenza oculta
en los bolsillos,
tu piel rozando mi piel y,
mi cuerpo confundido
entre el tuyo.
Y quisiera verte mi niña…
y quisiera amarte así,
así,
entre las flores traídas
de esta primavera incierta
que solo es nuestra
y nos pertenece.
Dejemos atrás, de una vez,
el frío invierno
y el verano para otros muchos…
la primavera es solo nuestra,
¡y tan nuestra, mi niña!



El verano hace su entrada y, a pesar del paso de las estaciones, siempre habrá una primavera a la que abrigarse. Las aguas vuelven a su cauce…





(Y quisiera verte, 2013)



martes, 11 de junio de 2013

1936...


Trec el cap ensumant tot d’olors del passat… queda molt per dir.

1936…

He dibuixat un somriure a la nit, al record d’aquells temps de nostàlgies compartides. A una terra que molts van llaurar amb les seves pròpies mans. Eren temps de guerra, de fusells arrambats al portals de les cases, de mirades que ensopegaven a cada racó i es parlaven. M’he assegut en silenci pensant en tot allò i en tota aquella ‘gent’ que és la meva. He imaginat moments que he desfet d’aquelles quatre paraules que sempre m’explica la mare. No vaig créixer a la guerra, no, però m’he endinsat i he ensumat tot d’olors i els he fet de debò també meus. Sento veritable tristesa per tots aquells que van morir quan no els tocava per una guerra que no era la seva.
En un món en blanc i negre on els colors es pintaven amb les seves pells he buscat també jocs d’esbarjo i converses de safareig. He trobat  cordills i baldufes i matalassos de palla. He vist a les gallines pondre ous i a la mare córrer darrera d’elles. He sentit la veu del meu avi i aquell porró de vi que sempre l’acompanyava. No té el mateix valor per mi una pesseta d’aquella època que cinc euros dels d’ara. Omplo la meva guardiola de la satisfacció amb aquelles monedes vingudes de les mans dels meus avis.
Encara recordo tots els aromes que m’acompanyaven de petita. He crescut amb tots ells a la meva memòria. Res té ara la mateixa olor. Les pells  ja no es dauren de sol a sol. Els jocs no es juguen tampoc al carrer. I les converses resten als telèfons d’ara. Ón són aquelles xerrades ‘cara a cara’ sentats a una cadira de fusta davant de les portes de cada casa? I que han sigut de totes les postals i de les cartes d’amor enviades? I és que els colors ja no són els mateixos.
Camino per un camí ple de pols i per ponts quelcom insignificants plens de petjades de les d’abans. La riera ja no és riera si no hi plou. I les fonts són indicis que han sobreviscut al pas dels anys. La meva mirada es perd en un conjunt de cases. A Cal Enric encara hi és la ‘meva’ història. Potser la teva té un altre camí, però al cap i a la fi també podría ser la mateixa. Tot plegat és un conjunt de sentiments que els que estimem sempre duem com a indumentària.
De Cal Enric al parc de l'Enxup sempre hi  correrà sang de la meva sang.

He dibuixat aquell somriure a la nit per sentir-me a prop de tots ells. He plorat tant com he rigut i no he deixat ni un moment de donar-los la ma. He mirat al firmament buscant cada estel amb els seus noms, i els he trobat. No deixaré mai de sentir orgull per tot allò que sento que em correspon… les meves arrels són fermes i en aquesta, la meva terra, també restaran les meves petjades. Sóc fidel als meus sentiments.



(“1936”, 2013)







Traducción al castellano.


Hecho la vista atrás exhalando ciertos olores del pasado… queda aún mucho por decir.


1936…

He dibujado una sonrisa a la noche, al recuerdo de aquellos tiempos de nostalgias compartidas. A una tierra que muchos labraron con sus propias manos. Eran tiempos de guerra, de fusiles arrinconados en los portales de las casas, de miradas que tropezaban a cada rincón y se hablaban. Me he sentado en silencio pensando en todo ello y en toda esa ‘gente’ que también es la mía. He imaginado momentos que he deshecho de aquellas cuatro palabras que siempre me explica mi madre. No crecí en tiempos de guerra, no, pero me he arropado y he percibido todo de olores que he hecho solo míos. Siento tristeza por todos aquellos que murieron cuando no les tocaba por una guerra que no era la suya.
En un mundo en blanco y negro donde los colores se pintaban con el tono de su piel, he buscado juegos de antaño y conversaciones diversas. He encontrado cuerdas y peonzas y colchones de paja. He visto a las gallinas poner huevos y a mi madre correr detrás de ellas. He sentido la voz de mi abuelo y aquel porrón de vino que siempre lo acompañaba. No tiene el mismo valor una peseta de la de antes que cinco euros de los de ahora. Lleno mi hucha de la satisfacción con aquellas monedas recogidas de las manos de mis abuelos.
Todavía recuerdo todos los aromas que me acompañaron de pequeña. He crecido con ellos en mi memoria. Nada tiene ahora el mismo olor. Las pieles ya no se doran de sol a sol. Ya no se juega tampoco en la calle. Y las conversaciones quedan relegadas a los teléfonos de hoy día. ¿Dónde están aquellas conversaciones ‘cara a cara’ sentados en aquellas sillas de madera delante de las puertas  de toda casa? ¿Y que han sido de las postales y de las cartas de amor enviadas? Y es que los colores ya no son iguales.
Ando por un camino lleno de polvo y por puentes insignificantes llenos de huellas de las de antaño. El rio ya no es rio si no llueve. Y las fuentes son indicios que han sobrevivido al paso de los años. Mi mirada se pierde en un poblado de casas. En ‘Cal Enric’ todavía reza mi historia. Puede que tu historia tenga otro camino, aunque puede también que sea la misma. Todo en sí es un conjunto de sentimientos que los que amamos de verdad siempre llevamos como escudo.
De ‘Cal Enric’ al parque de ‘l’Enxup’ siempre correrá sangre de mi sangre.

He dibujado aquella sonrisa a la noche para sentirme cerca de ellos. He llorado tanto como he reído, y no he dejado ni un momento de darles la mano. He mirado al firmamento buscando cada estrella con sus nombres, y los he encontrado todos. No dejaré nunca de sentirme orgullosa por todo aquello que siento que me corresponde… mis raíces son firmes y, en esta mi tierra, también quedarán por siempre mis huellas. Soy fiel a mis sentimientos.



(“1936”, 2013)


domingo, 2 de junio de 2013

Soy lo que soy...


Seré lo que quiera ser, mientras, soy lo que soy…
de carne y huesos hasta los tuétanos.


Déjame seguir siendo la pluma que escriba poesía sobre tu piel…
 y así siempre.





(Soy lo que soy, 2013)


Abrazado a la tristeza (II)...



“En la soledad de aquel banco de la estación… Tu recuerdo. Una lágrima. Y yo.”

Todo comenzó mucho antes que las lágrimas afloraran en el rostro de él. Este solo era el inicio de un largo abrazo que sigue teniéndole por compañía. Nada es agradable cuando la canción que suena no es la que queremos escuchar. Cada lágrima vertida cuenta una historia… y hay mares repletos de ellas; y hay vidas también llenas de ellas… de lágrimas y de historias. El ‘des-amor’ tiñe de negro nubes de azul y rosa; la tristeza se suma pues a ‘nuestros’ días… pero queda aún mucha vida por recorrer. Y abrazado a la tristeza es una historia que aún no ha llegado a su fin…
Dejemos que sean las palabras las que decidan. Mi pluma sigue al pie del cañón.


(Enlace de la primera parte, 'Abrazado a la tristeza...')



Abrazado a la tristeza (II) 

Hubo un día donde mis manos se llenaron de tu ausencia y desde entonces sigo abrazado a tu recuerdo. Abrazado a la tristeza de estos días tan amargos.
Y me quedo largo rato divisando el horizonte; aquel tren que se marchó contigo dentro, y también, con aquella primavera insinuante. Desde entonces solo queda una flor que no se marchite… y esa flor es la más bella del jardín de mis sueños. Esa flor eres tú, y te sigo recordando. Y por más que el tiempo pase no consigo aquietar este sentimiento llamado tristeza. ¿Qué quiere de mí? ¿Por qué no se va y me deja? ¿Y por qué tú, amor mío, no regresas? He rogado tantas veces tu presencia, ¡tantas!... que mis lágrimas han dejado ya de pronunciar tu nombre, aunque mi corazón sigue gritando por ti.

Sabes… hubo un día y muchos más donde el sol salía tras la ventana, donde el día amanecía en la almohada, donde cada madrugada me dormía en tu mirada. Sabes bien que también hubo noches sin dormir.
Hubo noches donde nuestros cuerpos se necesitaron, donde nuestros labios encontraron el sabor de mil y un deseos, donde las palabras se tornaron manto de caricias. Hubo noches donde nuestro amor escribió el mejor de los poemas.
Hubo noches sí, …hubo noches que hoy se cubren con tu ausencia.

Pero te quiero, te sigo queriendo, te sigo pensando noche y día, y ya nada tiene sentido si tú no estás… ¡aquí! ¿Qué me queda ahora por vivir? ¿Qué me queda aún? ¿Qué me queda en esta vida, en este mundo incierto, en este desconsuelo lleno de dolor? ¿Qué me queda ya sin ti, amor?  ¿Qué me queda?

Y aunque todo son preguntas, ni siquiera busco las respuestas.

Vivo solo de (tus) recuerdos, y de esa flor… esperando (aún) tu regreso; aquí, en el mismo banco de la estación…





(Abrazado a la tristeza II, 2013)