sábado, 22 de marzo de 2014

Hambre de silencio...


Me gusta el silencio en sus inicios, me gusta incluso cuando calla; pero el silencio medio dormido me asusta, me gusta más cuando está despierto. El silencio en sí no dice nada, pero cuando está acompañado de alguien entonces sí que habla. Me gusta el silencio cuando lo pienso, incluso me gusta cuando lo esbozan mis labios. Me gusta saborear la palabra y al paladar me resulta bastante más especial que la manzana de Eva. Me gusta el silencio hasta en sus letras, me gusta escribir la palabra, me gusta poder jugar con ella y hacer de él un verdadero poema. Me gusta tener la certeza de que siempre lo tengo. Me gusta el silencio; pero más me gusta cuando tú me hablas…

Sabe más el silencio de mí que yo de él…





Hambre de silencio, 2014.



viernes, 21 de marzo de 2014

Primavera, de principio a fin...


Desnudaré la primavera en sus inicios.
Traeré las flores que sé que tanto te gustan.
Cubriré tu piel con pétalos de rosas,
de besos,
a versos,

Será tu cuerpo campo de flores,
sonrisa eterna,
libro abierto,

Y en el final de sus días,
cuando todo el mundo solo piense ya en el verano,
robaré la primavera y,
tan solo quedaran tres estaciones en el calendario…

La primavera de mis días será eterna.






(Primavera, de principio a fin, 2014)




sábado, 15 de marzo de 2014

Miradas...

A los ojos del mundo guárdate de tus pecados, porque de ellos se alimentarán el resto…



© e-essència, 2014.


domingo, 9 de marzo de 2014

Carta abierta, 9 de marzo de 2014...




Carta abierta… 9 de marzo de 2014.


He muerto de orgullo y he resucitado de algo que pocos carecen… cuando dar la palabra pierde su valor y se convierte en pan para hoy y hambre para mañana. Cuando dar la palabra es algo más que un sentimiento lastimado.

Respirar la vida en los tiempos que corren a sabiendas que el aire que respiras no es el mismo que respirabas ayer… que el ayer ya no existe y que el presente se afana en demostrar que es lo único válido en lo que puedes ya creer. El sol sigue y seguirá brillando detrás de cada nube. La luna esbozará su mejor sonrisa a pesar de cualquier tormenta habida y por haber.

He muerto de orgullo, sí, he muerto de rabia, he muerto de ira; he sobrevivido a pesar del miedo en mis entrañas. He muerto porque así debía morir. Renacer siempre se me ha dado bien.

He muerto niña inocente y he resucitado mujer. Me he vestido con mis mejores galas, me he peinado de mi color favorito y he salido a la calle a respirar la vida. Zapatitos de tacón y un par de pisadas seguras; mi media sonrisa, mi mirada caída y mis andares que siempre me delatan. He muerto niña inocente sin renunciar a ella. He muerto de tristezas y he resucitado con suficiente alegría en la maleta.

Respirar la vida y parirla. Desear ser algo más que unas cifras en un documento. Respirar olores y tejer aromas. Respirar sabores y degustar la primavera cerca. Y ver los colores a través de los ojos con los que te parieron… prendados de aquella inocencia que siempre llevamos escondida; bien por orgullo o bien por vergüenza.

Parir la vida de un rojo intenso, sin renunciar a los sueños… también rojos.

Parir la vida empapada de todos los versos… y morir con ellos puestos sin renunciar a ninguna palabra escrita y ni siquiera a cada coma puesta en su lugar; que los puntos los decido yo y que la muerte no merece ese punto y final… la vida sigue a través del recuerdo de aquellos que te llevaran siempre con ellos.

Parir la vida a pesar de la muerte y, no dejar de respirar…







(38,39,40, Diario-e, Carta abierta, 9 de marzo de 2014)


de 'Carta abierta'...

Parir la vida de un rojo intenso, sin renunciar a los sueños…
también rojos.






(de ‘Carta abierta’, 2014)