miércoles, 1 de junio de 2011

Abrazado a la tristeza...


AMOR, palabra de tan solo cuatro letras pero inmensamente intensa. ¿Quién no ha amado en esta vida con todas sus fuerzas? Amamos por encima de todo, lo entregamos todo por nuestra pareja, pero cuando el amor perece, cuando el amor quema el último suspiro y todo se desvanece, los sentimientos se tornan oscuros y el desespero cubre como un manto nuestro ser. Es entonces cuando la tristeza nos abraza y nosotros abrazamos a la tristeza. Es un pozo donde no vemos salida posible, donde lo que antes era de colores, ahora solo es negro. Todo a nuestro alrededor pierde interés, ¡todo! …y ya nada nos sabe igual.
“Abrazado a la tristeza” es un pequeño relato de un hombre desesperado, de un hombre que ve como su amor se ha alejado de él, de un hombre que grita con todas sus fuerzas el deseo de volver a tener a su amada a su lado.
Muchos de nosotros podemos sentirnos identificados con esta historia. De hecho, yo, he plasmado mis propias vivencias en algún poema que he escrito, y recordar ese dolor es volver a revivir esos momentos, pero a la vez, no deja de ser un alivio, un punto y final a una espina que aún permanecía clavada en mi corazón. Esta vez no, esta vez he dejado volar mi imaginación, he cogido ese sentimiento de tristeza y me envuelto en él sin permitir que este penetrara en mí, y he empezado a escribir. “Jugar” con la tristeza y moldearla a mi antojo y escribir y borrar y escribir y rectificar, …y seguir escribiendo. Me gustó hacerlo, disfruté mucho y aprendí… aprendí a mirar ese sentimiento desde la barrera.
Os invito a leerlo desde la distancia, a sentir esa tristeza sin que os penetre y también os invito a sonreír mientras lo leéis. Sé que parece un atrevimiento invitaros a sonreír mientras parece ser todo lo contrario, que las lágrimas sean las que deban asomar. Pero detrás de esta historia, detrás de estas palabras, se esconden tímidas sonrisas y seguro que vosotros las sabréis encontrar. Quién sabe, quizás sepamos más de la historia de este, ahora, “pobre hombre” y puede que también llegue a tener un final feliz… ¿he dicho feliz? Hay muchos finales felices y no siempre es el primero que nos pasa por la mente.
Aprendamos a saborear la tristeza para luego disfrutar de todas las alegrías que la vida nos ofrece.



essència… 1 de Junio de 2011









"Abrazado a la tristeza…"

En la soledad de aquel banco de la estación…
Tu recuerdo. Una lágrima. Y yo.
En la soledad de aquel banco, dibujaba tu rostro en la memoria de mi corazón y difuminada ya tu imagen, no alcanzaba ni siquiera a tocarte. Y mis manos, perdidas, caían tristes, derrotadas, huérfanas de todas tus caricias. No se distinguía su belleza, ni la suavidad que las caracterizaba. Alicaídas se mostraban y abrazaban con recelo el cuerpo sentado de un hombre aún enamorado.
En la soledad, perdido sin ti, yacía esperándote, yacía buscándote, y no te tenía y no te olvidaba. Si supieras lo hermoso que es el amor que siento por ti. Si supieras las ganas de tenerte abrazada a mí. Si supieras tantas cosas. Si supieras, amor, si supieras… Si supieras la grandeza de este amor que reina en mí.
Cada lágrima que brota, cada lágrima que resbala por mis mejillas, cada gota que se posa en la comisura de mi boca, cada una de ellas es el sabor del recuerdo de tus labios… Y ese aroma que me embriaga y ese perfume que me envuelve, es la ausencia de tus besos que vaga en el recuerdo de un abrigo que evoca pasiones vividas junto a ti. Huellas que se despiertan gritando en silencio tu espera, esa espera loca de tenerte otra vez aquí, esa espera loca por tenerte y no soltarte nunca jamás.
Ven amor, ven. Ven a mi lado te lo pido una vez más y no me dejes derrotado y no me dejes en la soledad de este banco… regresa a mí, regresa, regresa, regresa… regresa a mi lado, regresa a mis brazos, regresa conmigo… regresa, dios, te lo pido.
Mi esperanza se desvanece , mi cuerpo me abandona y el paisaje se torna espejo del reflejo de tu silueta elevada en este cielo negro por el tormento de tu ausencia.
Esa silueta es el recuerdo de noches vividas. Esa silueta es el recuerdo de noches prohibidas. Esa silueta que me envuelve y me penetra muy dentro de mí, es el recuerdo de noches junto al calor de tu piel, junto al calor de tu cuerpo haciéndonos el amor tú y yo, haciéndonos el amor los dos… amándonos entre el verbo amor. Esos recuerdos que me queman, esos recuerdos que me abrasan, esos recuerdos húmedos me traspasan como una fría espada que se clava en mi pecho, que se clava en mi esencia prendida de ti, prendida de este sueño incierto.
Y no deseo vivir sin ti, y no deseo morirme sin tenerte, quiero verte regresar a mi lado y dejar de abrazar esta tristeza, que prisionero me tiene en la soledad de aquel banco, desde que tú… decidiste marcharte en el último tren.




(31 Mayo 2011)

4 comentarios:

  1. Creo que todos hemos vivido alguna experiencia (algunos varias veces) de ésta índole y conocemos bien ese sentimiento, sus penas, sus miserias, y también su inspiración para escribir cosas bellas, tristes, ocurrentes y son duda cargadas de emoción.
    Lo cierto es que, gracias a dios!, el doctor tiempo se ocupa de sepultarlo, dejando que descanse en paz en la memoria, tan selectiva ella.
    Mil besos, bella sonrisa

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  2. Bendito doctor tiempo... si no fuera por él !!!
    Mil besos, pirata! :D

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