sábado, 5 de noviembre de 2011

Léeme...


Abrazada al silencio de tus palabras,
donde cada sílaba hace pausa en mi garganta
y el suspiro se evapora al pronunciar
la última letra de cada una de ellas.
En mi boca aún quedan restos del verbo amado,
de tu nombre tatuado en el vértice de mis labios,
del gemido elevado a la máxima potencia.
En mi boca se respiran infinitas lunas llenas.
Y el recuerdo de cada una de ellas
es como un libro impreso en mi cuerpo,
en la piel de los deseos…

Detente en cada una de sus páginas, amor.
Lee lo que hay escrito.
¡Léeme! 




22 de octubre del 2011

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