domingo, 15 de enero de 2012

Poesía efervescente...


Acariciar cada letra que la pluma derrama en forma de sentimientos. Ver más allá de lo que hay escrito, las pausas que habitan entre palabra y  palabra, el silencio que se respira… y no desperdiciar ni un ápice de su aroma. Convertir tu mundo en deseo, y dejarse llevar por el placer que eso supone…


Caricias.
Me dedico a eso.
A enhebrar la palabra.
A pronunciar el verbo.
A acariciar el verso.
Me dedico al placer
de ver impreso el silencio.
Y el silencio también habla.
Entre pausa y pausa
puedo leer el suspiro…
Y su aroma transforma mi sino
en un constante gemido.
Poesía efervescente
del deseo habitado
en mi cuerpo.
La piel del sentir.
En mi piel.




(14 de enero del 2012)

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