viernes, 29 de marzo de 2013

Carta a la vida...


Carta a la vida…

Nacemos para más tarde morir, y mientras tanto, nos olvidamos de vivir.

Yo no quisiera jamás morir. No es que tema a la muerte, no. Ni a los años que van pasando y llenan de arrugas mi piel… mi alma sigue siendo joven, lo noto así. Siempre he temido no vivir la vida lo suficiente.
Hay veces que me detengo entre pensamientos haciendo un balance de mis días. Y he de decir que no cambiaría ni una coma de todo lo que he vivido hasta el día de hoy. Ni siquiera las tristezas que me han abrazado. Ni siquiera el silencio que me abrigó hace diez años cuando mi esposa falleció. Todas las lágrimas que vertí por ella llevaban impresas ciertas sonrisas. Fui feliz a su lado y viví, viví la vida intensamente como merecemos todos hacer… porque aprendí a hacerlo. La soledad no me vino entonces a buscar; fui yo quien fue a por ella, consciente de que de esa manera todos los recuerdos a su lado jamás serían olvidados. El silencio hizo de mí la mejor de las medicinas. Y desde entonces no hay día que yo la tenga siempre presente en mi memoria… con la mayor de las alegrías. Como a todos los amigos que de mi lado ya se han ido. La vida es así de caprichosa; te da y un buen día te quita. Todos nacemos… y todos vamos a morir. Así de cruel suena, pero totalmente verdadero. Para nada somos conscientes de ello y por eso muchos de nosotros nos olvidamos de vivir. Aunque lo que nunca llegaré a entender es porque hay gente ‘joven’ que se queda en el camino. He preguntado tantas veces a la vida el por qué y, aún ella, no ha sabido que respuesta darme. Todo son lecciones, pero algunas duelen, vaya sí duelen.
Decidí  en su día hacer un pacto con la vida… que yo la iba a vivir intensamente si ella me prometía que, si yo me equivocaba, siempre iba a tener una nueva oportunidad. Y puedo decir a mis noventa años que así ha sido. He reído, he llorado, he vivido, he sentido, he jugado, me he caído y, he vuelto a empezar.
Yo no quisiera jamás morir… yo quisiera seguir viviendo eternamente. Pero sé que acabaré marchando de este mundo porque la vida se presenta así. Aunque ahora sé que podré hacerlo de la manera más feliz. Que he vivido plenamente todo lo que he querido. Que he amado todo lo que he sabido. Que he luchado por mis sueños y mi gente, que he luchado por mí también. Que he logrado hacer de mis días un camino de rosas… sin olvidar que toda rosa tiene sus espinas. Y que realmente la belleza pronunciada de sus pétalos no sería la misma si no tuviera en cuenta cada una de ellas.
Para amar completamente debes amar primero las imperfecciones. Si solo te fijas en lo superficial, ese amor está destinado a morir. La vida es este amor incondicional… hay que aprender a vivirla amándola plenamente desde el corazón; con todo lo que eso conlleva.
La vida siempre se presenta llena de nuevas oportunidades. Lo que nunca sabemos es que día tocará a nuestro fin. Por eso yo te digo, mientras tanto, aprovecha cada segundo para vivirla plenamente. y no te olvides de ser feliz.

No quiero que el día de mañana se me recuerde por mis logros. Quiero que el día de mañana se me recuerde porque he sido un hombre capaz de vivir la vida, que he sido feliz y que he sabido hacer feliz a la gente de mi alrededor. Con eso me conformo, no pido más.

¡Abrázate a la VIDA!




(Carta a la vida, 2013)


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