martes, 30 de abril de 2013

Entre lágrimas de sal...


He mojado mis lágrimas en sal…
he sentido la repentina necesidad de estar cerca del mar.
No se me ha ocurrido otra cosa más que hacer y, he roto a llorar.
¿Qué más podía yo hacer?




(Entre lágrimas de sal, 2013)

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No todas las lágrimas son de tristeza. Ni todos los recuerdos son malas experiencias. Y no hace falta movernos de sitio para ‘viajar’… ni tampoco hace falta llorar para ello. Pero, ¿y qué? si siento esa necesidad. Llorar es limpiar el alma, como quien limpia el jardín de malas hierbas para que luzca de una manera más espléndida. ¿Qué más podía yo hacer si sentía la necesidad de ese aroma a mar?
Claro que siempre se puede sonreír e imaginar… pero los sentimientos no siempre se escogen, no siempre; y la imaginación, a veces, elige otros caminos.
Llora cuando sientas la necesidad de llorar, pero no te olvides nunca de sonreír.


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