sábado, 3 de agosto de 2013

Naturaleza viva, nature vive…


Nada quiero callar y, sin embargo, me refugio siempre en mi interior, celosa de todo aquello que pretenda ‘destruirme’. No soy amiga del rencor, pero sí enemiga de todos aquellos que no entienden que las personas tenemos nuestros sentimientos y no somos objetos de sus pretensiones. Me duele tanto que me utilicen como el hecho de que utilicen a las personas que yo más quiero. Me puede todo y no me puede nada. Me siento fácil y a la vez inaccesible. Me siento fuerte y a la vez me siento débil. Me siento pequeña pero sé que soy una gota más en este mar que nos envuelve. Soy una eterna enamorada, apasionada de todo aquello que logre cautivarme y, no es fácil que así sea.
Me apasionan, entre otros, las ‘citas’; esas frases que con poco logran decirte todo. Al igual como en un texto o libro nos topamos con aquella palabra que tanto necesitamos oír en un determinado momento.
Hace algunos años que guardo una de esas citas como un pequeño tesoro…

“Nunca he sentido tanta impotencia de ser río. Quisiera levantarme, salirme de mi cauce y abrazarte.” (Eduardo Felipe Nuñez)

…y eso quisiera yo en la vida. Y no me refiero exclusivamente al amor, me refiero a todo. El impuso nos abraza en momentos puntuales; ese deseo irrefrenable que no tiene espera.

Siento pasión por todo aquello que me apasiona. Siento el deseo de no querer parar cuando me hayo inmersa en ‘ello’. Siento también pasión por todas aquellas personas que les apasiona algo en esta vida. Y entonces su mundo se convierte también en mi mundo.

Hace unos días me topé con unas cartas que hicieron que me emocionara. Y es que también siento pasión absoluta por todo aquello que rodea a la figura del gran genio Dalí. Y hace años ya de ello.
Hoy tengo la suerte de sostener entre mis manos un pequeño tesoro; un libro. Un libro que hace referencia a dichas cartas; y nada tiene que ver propiamente con Dalí, pero que a él también le incluye.
“Cartas a Gala 1924-1948” es una recopilación de cartas y poemas que Paul Eluard, primer marido de Gala, y poeta francés, le escribió a ella. Es una auténtica maravilla, una fuente de inspiración absoluta.
No cabe duda de que Dalí fue un gran genio, y de que Gala tuvo mucho que ver con ello. Aunque Dalí cuando nació, ya nació genio y por su parte la vida se encargó de poner en su camino a su ‘bella’ musa. Dalí era un genio convencido:

 “Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello.”  

Me hubiera gustado vivir en la época del surrealismo. Me hubiera encantado pasear por las calles de Cadaqués y toparme con ellos dos juntos. Me hubiera gustado conocer a Dalí, y también me hubiera gustado, tanto o más, conocer a Gala. Sigo pensando que es una gran desconocida, que poco tiene que ver lo que se dice de ella con lo que realmente fue. Gala era mucha Gala. Y al igual que creo que Gala tuvo que ver, en parte, con los éxitos del pintor, también creo que Paul Eluard tuvo mucho que ver en la vida de Gala.

Me deshago en halagos ante los escritos de Paul Eluard. Y repito, son una auténtica maravilla. Siento pasión por sus cartas, por la forma que tuvo al escribirlas, por todo su contenido, por la manera en que se expresó y por conseguir emocionarme y que mi cuerpo se estremezca. El hecho de hojear el libro ha sido suficiente para que yo plasme en estos momentos “Naturaleza viva, nature vive…” Y nada tiene que ver con Paul, Gala o Dalí.

En su día lo dije: “Hablaré. Hablaré de mí, de ti, de él si hace falta. Hablaré de todos y no hablaré de nadie. Hablaré del tiempo, de la vida, de lo que me sucede. Me refugiaré en mis pensamientos, y dejaré que la pluma se deslice suavemente sobre una hoja en blanco…”

Y es que cuando yo me expreso soy como un libro abierto…





Naturaleza viva, nature vive…


Ma petite,
mi pequeña amada mía.

A ti te escribo y,
a ti te sostengo
(siempre)
entre mis pensamientos;
entre el paisaje puro que ven mis ojos (tú) y,
cual ramas de árbol se mecen con el viento.

Te (ad)miro tanto.

Je t'admire constamment depuis le ciel bleu
jusqu'à tes yeux.

El troco, tu cuerpo,
madera noble.
Las hojas, tus manos,
perennes de azúcar y sal;
mujer de contrastes.

La femme que tous ils voulussent.

Echas raíces en esta tierra madre que te abraza,
(la vida, ma vie)
y tanto tu amas y,
tanto yo te amo y abrazo;
naturaleza simple.

Nature blanche,
nature pure et nette.

Te ando buscando desde la nada,
y contigo,
contigo lo tengo todo;
tout.

Eres la savia que me alimenta,
ma petite belle.

Si tienes sed bebe de mí,
yo haré lo mismo.

De tus pechos, pequeños montes,
haré el cobijo de mis labios;
saciando mi antojo.

Y del ombligo, semilla joven,
germinará el deseo
haciendo viejos nuestros perjuicios.

Y seguiré el camino.

Naturaleza viva,

…je t’aime!





(Naturaleza viva, nature vive, 2013)



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