sábado, 5 de octubre de 2013

Valle de lágrimas...


“El valle de las lágrimas” de Sonia Marmen, escritora canadiense, es uno de mis libros favoritos. Es una fabulosa historia de aventuras y de amor, de ahí el título plasmado por mí, pues guardo un hermoso recuerdo de su lectura. Se dice que cada libro leído es como vivir otra vida más y, así lo creo yo también. La palabra ‘devorar’ me encanta cuanto a libros se refiere, me gusta esa sensación: devorar libros es sumamente placentero. Recuerdo haberme emocionado, haber reído y haber sufrido página tras página en una historia que transcurre en tierras escocesas; un marco ideal de tonos verdes y abundantes, de montañas y de valles, donde la figura de los highlanders siempre me ha llamado la atención.
‘Valle de lágrimas’, mi poema, no es un reflejo de este libro, pero si un hermoso recuerdo. 

(‘…y para siempre’, así reza en la última frase del libro también)





Valle de lágrimas.


Dejé una lágrima en la almohada,
nació una rosa encima de ella y,
la verdad, amada mía,
que en mi partir
lloré mares de tristeza 
por no saber llorar ante tu presencia.
Y brotó la flor,
reflejo de tu belleza,
por no querer que tú, mi amada,
sintieras la tristeza.
Me fui con todo y me fui sin nada;
me fui sin ti;
partí al alba después de la madrugada,
y sentí,
sentí que algo en mí se quebrantaba.
Y solo sé que fue un error
no haberme despedido de ti,
para poder así seguir recordándote
con la mirada despierta entre mis labios;
dormías tan bella como siempre.
Partí al alba con la mirada al frente
y mi corazón en la almohada.
 Te amo, mi bella dama,
…y (es) para siempre.





(Valle de lágrimas, 2013)




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