martes, 4 de febrero de 2014

La vida en un cuento…

© fotografía: (Desconozco el autor)


Podría escribir cien veces “ La vida en un cuento” y cien veces sería de distinta manera, porque la vida no es igual todos los días, y si lo es, es simple rutina. Esto me recuerda a un escrito anterior: “Carta a la vida” y también me recuerda a otras ideas que me bailan por la mente. Dicen que para que estas se cumplan hay que dejarlo por escrito, pues ‘ea,’ aquí lo dejo escrito…



La vida en un cuento…

Érase en un mundo
transeúntes sin pasaporte
en una calle de asfalto y frío,
y piedras de cartón.
Érase un silencio
acompañado por el viento,
érase un lunes sin
las ganas de un domingo,
érase una taza de café
entre pensamientos varios,
érase tantas y tantas cosas
aún por acontecer.
Pisadas de pies descalzos
a través de cien mil pasos,
y un viaje en la mochila,
solo quedan las miradas del ayer.
Lápices sin punta,
historias nunca jamás escritas,
muérdago salvaje,
y varias hojas de papel.
Érase la tinta de los sueños,
luciérnagas encendidas,
mariposas de alas rotas,
solo quedan tres.
Trazos de colores
sobre el blanco y sobre el gris,
pinceladas varias,
botes de pinturas,
y nubes de papel.
 Érase un martes
dibujado en el calendario,
y a finales del último mes
sucederse todos los años.
Érase ya el dos mil y pico,
y otro siglo acontecido,
érase tantos y tantos días vividos,
érase tantos y tantos días aún por vivir.
Érase, el inicio de un cuento,
éranse princesas varias y otros seres de leyenda,
érase la vida
y érase…
hasta nuestro fin.
Érase de veras,
mentir puede cualquiera,
la muerte sí nos espera
y cuanto más lejos esté
mucho mejor.
Es la muerte la otra cara de la moneda
pero mientras puedas
érase la vida, érase…
 una y otra vez.






(La vida en un cuento, 2014)



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