viernes, 18 de abril de 2014

Carta sobre la muerte...



Gabriel García Márquez, grande donde los haya, maestro de maestros; R.I.P.

 "No llores porque ya se terminó; sonríe porque sucedió..."





Carta sobre la muerte…


Cuán difícil es imaginar la muerte cuando ni siquiera hemos empezado a vivir, cuán difícil es; y sin embargo nos recorre un sudor extraño y frío cuando esta se aproxima a la acera de enfrente y se lleva a otro ser… y que ni tan solo habíamos intercambiado un hola con él; es un adiós con un sabor a lo desconocido. A la muerte hay que poder mirarla a los ojos, de frente y sin miedo, y con la certeza de haber vivido plenamente. A la muerte hay que darle la mano, igual que el verso inicial que te da la bienvenida y no te suelta hasta el final. Hay que hacer de la vida poesía y escribir nuestra biografía sobre el asfalto de la ciudad; hay que poder abrazar a los árboles, besar a las flores y sonreírle a la vida, así, tal cual; hay que tratar a las personas de la misma forma que nos gustaría que nos trataran a nosotros; hay que saber que las palabras sirven para mucho más, que un libro no se escribe solo, que una conversación no viene de la nada; hay que tener el valor suficiente para caminar descalzos y con las manos vacías; nuestro legado será todo lo que ahora somos o queramos ser; será todo aquello que demos más allá de lo material… las espinas no duelen si provienen de las rosas, las rosas huelen más si tú las regalas con amor, el amor no se paga, simplemente se da y se es… las tristezas con pan siguen siendo tristezas, por más que digan, pero una mano se tiende y suele ser el consuelo suficiente que, a veces, uno necesita. Caminar, caminar con la prisa suficiente y con el silencio que nosotros escojamos por melodía, caminar un día y otro día con la mirada prendida de esa luz que todo recién nacido posee cuando nace; la que alumbra con esa alegría y sin el miedo a lo desconocido.  Caminar, caminar así en la vida… hasta la muerte.
Habrá un día que el despertador dejará de sonar…

Que tendrá la muerte que nunca nos acostumbraremos a ella, qué tendrá esta que tan pocos amigos tiene.
¡Qué cruel e injusta eres cuando quieres!





(Carta sobre la muerte; 2014.)


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