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Almohada de ilusión y melancolía...

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“Almohada de ilusión y melancolía…  ¡pero hoy prefiero tu abrazo, amor!” Noche oscura, o quizás iluminada por la Luna, cama fría, soledad… y un abrazo a la almohada. Se remueven las ilusiones, nos invade la nostalgia,   pero una tímida sonrisa amanece en el vértice de nuestros labios. Son recuerdos de añoranza, son deseos de sentir piel con piel, el calor de un abrazo y el aroma del amor. Hoy no me apetece abrazarme a la almohada, esta noche no, hoy prefiero tu abrazo, amor. (27 Agosto 2011)

Pensamientos en Voz alta...

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A prendí a Q uerer… en la necesidad de un A brazo fiel.   (De mi poema “Aprendí a Querer…”) Pensamientos en Voz alta… “Abrázame fuerte, y no me sueltes. Abrázame en silencio. Abrázame sin permiso, y acurrúcame entre tus latidos, y méceme junto a tus sentidos. Abrázame amig@. Abrázame mamá. Abrázame papá. Abrázame hij@ mí@. Abrázame también, tú, amor mío. Abrázame, sin más, yo te lo pido. Abrázame en la cercanía, y abrázame también en la distancia. Abrázame en tus pensamientos. Abrázame mientras sonría, y abrázame aún cuan mis lágrimas sean presentes. Abrázame sin querer, abrázame queriendo. Abrázame con tu mirada, con tus labios y en tus brazos. Abrázame con tu cuerpo, piel a piel. Abrázame en colores y tiñe mi suspiro. Ven, acércate, y abrázame aunque yo no te lo pida, pero… ¡Abrázame!” Un instante y mis pensamientos acarician el papel… ¿Quién no necesita de un abrazo? Todos necesitamos de él… y él nos necesita a nosotros. Abrazos de colores aprendí hace algún tiempo, i...

Aprendí a Querer...

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Aprendí a querer… En la niñez de aquellos años felices. Entre los pétalos de alegres margaritas. Con una sonrisa en mi labios. Aprendí a querer… En la melancolía de una tarde de lluvia. En la soledad de mis palabras. Entre el silencio de algún recuerdo. Aprendí a querer… En la necesidad de un abrazo fiel. En el despertar de aquel primer beso. Haciendo el amor entre sábanas blancas. Aprendí a querer… En tus brazos. En tu piel. En tu cuerpo de arcilla y miel. Aprendí a querer… Sin nada que perder. Amando la vida que, hoy, a mis pies yo celebro. Aprendí a querer… Sin miedo, sin miedo al rechazo. Desterrando de mi mente las palabras, odio, rencor, y rabia. Aprendí a querer… A quererme. A quererte. A querer, sin más. Aprendí a querer… Y ya nada ni nadie podrá decirme que no lo sé hacer, porque yo… ¡sí aprendí a querer! (14 Agosto 2011)

Imagino, siempre imagino...

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Imaginar, sentir, evocar, descubrir, soñar, amar, desear, querer, suspirar… ¡vivir! Vivir, momentos que anhelan ser sentidos… más allá de la imaginación y el deseo.  Imagino, siempre imagino… Imagino, siempre imagino… tu aliento pegado a mi cara, tu aliento rozando mi cuerpo, tu aliento embriagando mi esencia. Imagino… tus manos, caricias benditas, posadas en cada pasaje de mi cuerpo. Piel encendida por tu piel, piel que sonríe a su paso… ¡capricho sentido! Sí, son tus manos las que siembran el deseo. Y son tus ojos que buscan mis ojos... y cada vez que me pierdo, y cada vez que me encuentro, y cada vez que me asomo, luceros que brillan regando de luz, amor y deseo. Sí, y son tus ojos los que siembran también el deseo. Imagino, siempre imagino. Y deseo, siempre deseo. Y te imagino. Y te deseo. Y anhelo tu risa y tus besos, tus ojos, tus manos y tu pecho, tus brazos, tu cuerpo y mi cuerpo… tu aliento. Imagino… cada esquina donde encontrarnos, cada lugar donde perdernos, cada ri...

P. A. L. A. B. R. A. S.

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Mis palabras no tienen sonido,  tienen tinta de la pluma de mis dedos,  de la pluma de mis sueños... Mis palabras se adivinan con mi mirada,  con mi sonrisa... y con las letras que impresas  dejan el aroma de una eterna esencia... Palabras grabadas por siempre en tu alma. (25 Julio 2011)

Esencia en caricias de papel…

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Yo no hablo. Me torno muda de palabra. Pero… Son mis ojos los que dicen, los que expresan y transmiten. Son mis labios que insinúan. Es mi boca que sonríe y te muestra la alegría. Son mis manos las que envuelven con mis gestos y emociones. Son ellas que acarician como suave brisa en tu piel. Yo no hablo. Yo te escucho. Te comprendo. No te juzgo. Yo te entiendo. Y te quiero. Yo no hablo. Y no es que no quiera hacerlo. Yo sí quiero. Simplemente… Yo lo escribo. Igual que yo lo siento. Igual que yo lo pienso. Son caricias en papel. Son deseos que se escriben con la tinta de la ilusión. Es mi corazón el que lo dicta. Esa es la razón de mi existir. Y es lo bello de este mi vivir. Yo no hablo, ¿y tú? Tú ¿qué me dices? Háblame. Háblame con tus palabras. Háblame con tus sentidos y emociones. Con tus besos o tus abrazos. Háblame como tú más quieras o creas que debas hacerlo. Yo no hablo. Yo me expreso. Y esta es mi mejor manera. Y aunque no sea mi voz la que tú escuches; abre bien tu alma y sa...

Recordándote con un abrazo…

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Me abracé al recuerdo. Me abracé al recuerdo de tus palabras, de tus labios al pronunciarlas, de aquella mirada intensa que me enamora. Me abracé, sí. Allí donde no existen las distancias, donde cada día amanece y donde cada día el sol  sale. Y donde la luna, dama blanca por excelencia,   es escenario de noches capaces de mostrar las escenas más prodigiosas que jamás se puedan soñar. Me abracé entre los pliegues de tu sonrisa al besarme, entre los brazos que cogidos estrechaban mi cintura, entre las caricias que se perdían en la humedad de un recóndito paraíso. Me abracé a tu cuerpo, a tu piel; con las ganas y con el deseo de no soltarte. Y abrazada a ti me abracé al gemido, al eterno y risueño gemido; y atrapé su último suspiro en mi garganta, como un halo de éxtasis para el recuerdo. Me abracé, sí, me abracé a ti, entre el recuerdo de un abrazo, y con una sonrisa en mis labios. Por siempre, tú, entre mis recuerdos. (20 Julio 2011)