Entrades

Hambre de silencio...

Imatge
M e gusta el silencio en sus inicios, me gusta incluso cuando calla; pero el silencio medio dormido me asusta, me gusta más cuando está despierto. El silencio en sí no dice nada, pero cuando está acompañado de alguien entonces sí que habla. Me gusta el silencio cuando lo pienso, incluso me gusta cuando lo esbozan mis labios. Me gusta saborear la palabra y al paladar me resulta bastante más especial que la manzana de Eva. Me gusta el silencio hasta en sus letras, me gusta escribir la palabra, me gusta poder jugar con ella y hacer de él un verdadero poema. Me gusta tener la certeza de que siempre lo tengo. Me gusta el silencio; pero más me gusta cuando tú me hablas… S abe más el silencio de mí que yo de él… Hambre de silencio, 2014.

Primavera, de principio a fin...

Imatge
Desnudaré la primavera en sus inicios. Traeré las flores que sé que tanto te gustan. Cubriré tu piel con pétalos de rosas, de besos, a versos, … Será tu cuerpo campo de flores, sonrisa eterna, libro abierto, … Y en el final de sus días, cuando todo el mundo solo piense ya en el verano, robaré la primavera y, tan solo quedaran tres estaciones en el calendario… La primavera de mis días será eterna. (Primavera, de principio a fin, 2014)

Miradas...

Imatge
A los ojos del mundo guárdate de tus pecados, porque de ellos se alimentarán el resto… © eva, 2014.

Carta abierta, 9 de marzo de 2014...

Imatge
Carta abierta… 9 de marzo de 2014. He muerto de orgullo y he resucitado de algo que pocos carecen… cuando dar la palabra pierde su valor y se convierte en pan para hoy y hambre para mañana. Cuando dar la palabra es algo más que un sentimiento lastimado. Respirar la vida en los tiempos que corren a sabiendas que el aire que respiras no es el mismo que respirabas ayer… que el ayer ya no existe y que el presente se afana en demostrar que es lo único válido en lo que puedes ya creer. El sol sigue y seguirá brillando detrás de cada nube. La luna esbozará su mejor sonrisa a pesar de cualquier tormenta habida y por haber. He muerto de orgullo, sí, he muerto de rabia, he muerto de ira; he sobrevivido a pesar del miedo en mis entrañas. He muerto porque así debía morir. Renacer siempre se me ha dado bien. He muerto niña inocente y he resucitado mujer. Me he vestido con mis mejores galas, me he peinado de mi color favorito y he salido a la calle a respirar la vida. Zap...

de 'Carta abierta'...

Imatge
P arir la vida de un rojo intenso, sin renunciar a los sueños… también rojos. (de ‘Carta abierta’, 2014)

Primavera anticipada...

Imatge
Hay una cita del gran Neruda, poeta donde los haya, que reza lo siguiente: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera” Ya casi no quedan estaciones en el calendario más que sus nombres, pero por suerte siempre  quedaran entre nosotros citas como esta para que sigamos teniéndolas presentes. La primavera siempre existirá mientras haya quien nos la recuerde… Primavera anticipada…   He plantado un jardín en tu mirada para poder ver la primavera   a través de tus ojos; (siempre que yo quiera). Te he dibujado entre mis pensamientos, para cuando tú me faltes pueda gozar de todas aquellas flores que tú siempre me regalas; (te pienso). Hace un minuto que no sé de ti y voy deshojando los pétalos de aquellas margaritas que tanto sé que te gustan; (esperándote). Y para entonces, cuando quede la última flor entre mis manos: ¿qué será ya de mi amor por ti? ¿qué será de la primavera sin tu...

La vida en un cuento…

Imatge
© fotografía: (Desconozco el autor) Podría escribir cien veces “ La vida en un cuento” y cien veces sería de distinta manera, porque la vida no es igual todos los días, y si lo es, es simple rutina. Esto me recuerda a un escrito anterior: “Carta a la vida” y también me recuerda a otras ideas que me bailan por la mente. Dicen que para que estas se cumplan hay que dejarlo por escrito, pues ‘ea,’ aquí lo dejo escrito… La vida en un cuento… Érase en un mundo transeúntes sin pasaporte en una calle de asfalto y frío, y piedras de cartón. Érase un silencio acompañado por el viento, érase un lunes sin las ganas de un domingo, érase una taza de café entre pensamientos varios, érase tantas y tantas cosas aún por acontecer. Pisadas de pies descalzos a través de cien mil pasos, y un viaje en la mochila, solo quedan las miradas del ayer. Lápices sin punta, historias nunca jamás escritas, muérdago salvaje, y varias hojas de papel. Érase ...